Ideario

Nos hemos convocado, como ciudadanos peruanos y cristianos, para comprometernos en un esfuerzo por impulsar la restauración y el progreso del país. Nuestra práctica política se fundamenta en la fe en Dios, y en los valores cristianos y universales de verdad, libertad, justicia, igualdad, solidaridad e integridad, como los mejores fundamentos para la construcción de nuestra nación.

Creemos que la democracia es la forma de organización política y social que permite el ejercicio de los derechos fundamentales, tanto individuales como sociales, dentro de un proceso de convivencia armónica, libre y solidaria.

Creemos en una democracia participativa, y que el Estado y la sociedad son responsables de establecer mecanismos efectivos de participación y corresponsabilidad ciudadanas en las decisiones del Estado.

Creemos en la defensa de la vida y el sostenimiento de la paz. Rechazamos toda acción destinada a generar o alentar conflictos internos o externos. Por ello consideramos que es responsabilidad mancomunada del Estado y la sociedad la construcción de una cultura de paz y de mutuo respeto, sin discriminaciones de ningún tipo.

Creemos en la plena comunión entre ética y política, de manera que los hechos no estén divorciados de los valores y principios cristianos en la función pública.

Creemos que la función pública es un servicio social, que la asumimos con la disposición de servir y no de servirnos de ella, como un apostolado y testimonio de nuestro compromiso con el país.

Creemos en un desarrollo capaz de atender las necesidades de todos los sectores, integrándolos en un justo orden social; que respete los derechos de trabajadores y empresarios por igual.

Creemos en la necesidad de una recta administración de justicia, que garantice los derechos de todas las personas sin distinciones de ninguna clase.

Creemos en la familia, en su acepción bíblica e histórica, como núcleo fundamental de la sociedad, instrumento del recambio generacional y forjadora de valores.

Creemos en la defensa y conservación del medio ambiente, creado por Dios para el ser humano, como responsabilidad prioritaria del Estado para mantener la calidad de vida de nuestros ciudadanos y aún la misma supervivencia de la raza humana.

Creemos que la acción política debe comprometer la participación de jóvenes, adultos, hombres y mujeres de todos los sectores sociales, para que se pueda realizar un verdadero proyecto de desarrollo nacional, alentándose la solidaridad y el esfuerzo colectivo indispensables para construir una nación restaurada y reconciliada.